Si amas a Jesús amas a su madre la Virgen María.

“El Ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo”

María, llena de gracia, estaba en los planes de Dios desde el inicio, por eso fue concebida sin pecado original, pero nadie más que Dios sabía, hasta ese momento de la Anunciación, que sería la mujer elegida por Él para concebir en su seno a su hijo, Jesús, haciéndola de esa manera madre de Dios. Bendita es entre todas las mujeres porque bendito es el fruto de su vientre, Jesús, el Hijo de Dios.

“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”

María, confió y aceptó, pese a la pequeñez de su sierva, como ella misma decía, que el Todopoderoso hiciera obras grandes por ella ¡María aceptó ser la Madre de Dios! Y una madre esa persona que nos trae a la vida, que nos cuida en su seno compartiendo, su alimento, su respiración, su sangre y todo su amor durante esos 9 meses en los que somos sumamente frágiles.

“Y el hijo de Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros”

Una madre que nos protege con sus brazos nada más nacer y nos alimenta apoyándonos en el calor de su pecho, mientras sentimos como el latido de su corazón nos susurra villancicos llenos de alegría y amor.

Nadie, que no sea Dios, nos ama más que nuestra propia madre, y así amó María a Jesús, mucho más que cualquier hombre o mujer, mucho más que cualquier ángel de Cielo.

¿Y cuánto ama Jesús a su madre, la Virgen María?

Virgen de Fátima

La Virgen de Fátima

Jesús amó, aquí en la Tierra y ahora en le Cielo, a su madre, la Virgen María, como jamás amaremos nosotros a nuestras propias madres.

Ese Dios todopoderoso que ensalza a los humildes y la pequeñez de sus siervos, encontró en María, a su hija, su madre y su esposa perfecta.

Por eso es tan importante la Virgen María para todos los Cristianos, porque  Jesús la ama, y si Jesús la ama nosotros tenemos que amarla igual. Además, todo lo que ella pida a Jesús por nosotros lo conseguiremos, porque su hijo, Jesús, nunca le va a a decir que no.

“He ahí a tu madre. Mujer, He ahí a tu hijo”

Jesús nos dio a María cuando estaba en la Cruz, quiso que también fuera nuestra madre, esa madre que nos cuida, nos comprende, nos ayuda e intercede ante Dios por todos nosotros.

Así es María, así es nuestra madre, esa “pequeñez” creada por Dios, que inunda toda la Creación con su sencillez, con su humildad y con todo el amor que sale de su Inmaculado Corazón.

“Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de su vientre, Jesús”.